martes 15 de noviembre de 2011

The Ultimate Lencha

Para referencia, lea el post anterior, que ya pasaron siglos en los cuales, se quedó ahí incompleto a la espera de una conclusión chusca (o semi chusca). A ver, espero.

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Ya verdad? ok. sigamos:

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El primer paso para pintar una habitación según entendí, era sacar los muebles o bien, amontonarlos todos en el centro de la habitación, donde maricamente harían un montoncito que simularía una especie como de nido que nos daría la ilusión de ser un par de pinchoncillos enamorados y levemente drogados por los vapores de la pintura. Mientras yo me imaginaba como un palomo esponjosito, mi novia me decía en repetidas ocasiones "y vamos a sacar esto de aquí y aquello de allá y ponemos esto aquí y ME ESTÁS ESCUCHANDO??". Claro, yo la escuchaba, pero posteriormente me daría cuenta de que nuestros canales de comunicación distaban mucho de coincidir en la misma frecuencia, les diré porque:

Cuando comenzamos a mover los muebles, me di cuenta de dos cosas a) mi mujer es muy concreta cuando se trata de dar instrucciones, b) soy incapaz de seguir cualquier instrucción en el orden correcto. Entonces, cuando se trató de mover las cosas... pues... yo movía el mueble a la derecha.... pero ella decía "mueve esto en un angulo recto, recto, sin ninguna inclinación, ten cuidado de no rasparlo, no lo muevas tan arriba, tómalo de aquí...  aquí, no!! ahí no!! AQUÍ!!... mas abajo.. mas... PON TU MANO AQUÍ!! LEVANTALO!!! DERECHO!!! CAMINA!!! MUEVE LOS PIES!!!" y así. Yo, por supuesto, con la aversión al esfuerzo físico que ya es tan característica de mi persona, levantaba poquito, renegaba por el peso de los muebles, y pues... si, intentaba haraganear tanto como pudiera. Pero ella estaba totalmente decidida a pintar esa habitación y así, con esa determinación tan suya, logró arreglárselas para sacar los muebles del cuarto, con novia incluida y todo, si... porque a mitad de la mañana, yo ya estaba tan cansada de intentar mover cada cachivache, que prácticamente era remolcada por la furia de mi mujer, que arrastraba, jalaba y embestía todo lo que se le pusiera enfrente. 

Para la hora de la comida, mi mujer convertida en She Hulk, ya se había aventado la talacha de sacar lo sacable y apilar lo apilable, miren que omití el tortuoso procedimiento de sacar la alfombra (no es albur), actividad en la cual me di cuenta con horror, de que habíamos comenzado a gritarnos culpándonos mutuamente de cualquier mínimo e insignificante detalle. 

Después, pasó lo que temíamos: llegó mi cuñada. 

Aprovecharé para hacer una acotación aquí, puesto que nunca me he tomado el tiempo para describir la relación existente entre mi cuñada y yo. Hasta antes de aquel momento bizarro, la definiría como una relación extraña del tipo odio-odio, en términos generales, ella me odiaba-odiaba, de ese tipo odio-odio fraternal en el que la hermana menor tiene celitos de la "mejor amiga" de la hermana mayor y quiere ser incluida en las actividades conjuntas; claro, sin sospechar que dichas actividades involucran largas horas de besuqueos y toqueteos lesbicos. Sin embargo, ese día, como que algo extraño pasó y la hermana de mi mujer, cayó prendida de mi peculiar encanto, lo que dio pie a una especie de dinámica en la que, de alguna manera inexplicable terminé justo en el centro de los ataques entre mi mujer y mi cuñada. Claro, como mi cuñada se ofreció amablemente a ayudarnos a pintar, el resto de la tarde fue un extenuante periodo en el que mi cuñada hablaba sin parar de mil temas mientras yo escuchaba y mi mujer nos ordenaba que siguiéramos trabajando, solo para que mi cuñada respondiera sus gritos con mas gritos al estilo "porque gritas!? y tu Ags, porque dejas que ella te grité así? defiéndete!" yo, como una de esas maridas golpeadas solo respondía "me grita porque me quiere" y le pasaba mas pintura a mi mujer, que a su vez contestaba a su hermana algo como "ahí dejaste un hoyito sin pintar!!! mira que mal lo haces!! hay espacios sin pintar!!! espacios sin pintar!!!".

Antes de entrar en detalles de como mi amada novia decidió declararle la guerra a los hoyitos de su pared y se gastó casi toda la pintura intentando rellenarlos, les diré que pasaba por mi mente para mantener la cordura:

--------------------- Inicio del espacio meditabundo ------------------------

Olvide usted todo lo que ha leído en esos libros de desarrollo humano; lo que le ha dicho la vecina, la amiga, la lencha de confianza, lo que le dicen los otros blogs, lo que le dice su novia. Yo le digo aquí y ahora, si, AQUÍ Y AHORA que no hay ninguna otra actividad que pueda sentar las bases de una relación de pareja, como lo es el resultado de un largo y extenuante día de trabajo físico.

Si ustedes son capaces de soportar el fuerte aroma de la persona que aman, créanme, es posible que puedan soportarlo todo. No, olvídense de esa chingadera de olerse después del sexo, eso no cuenta! hablo de la combinación de desodorante, sudor, pintura, polvo, mas sudor, mas polvo, mas pintura, desodorante para "matizar el olor del sudor", mas sudor, polvo... y cuando hablo de sudor, hablo de sudor DE TODO EL CUERPO... saben como me di cuenta del nivel de amor que mi mujer siente por mi? precisamente por eso; porque sin importar cuanto apestara, ella andaba ahí dándome besitos y abrazándome con ternura.

--------------------------- Fin del espacio zen ----------------------------


Mientras, pasaban muchas cosas, como por ejemplo, mi cuñada que no paraba de hablar, la perra de mi mujer que entraba corriendo cual demonio a atragantarse de pintura, la brochita que traía para pintar, que se me resbalaba, mi novia rellenando los hoyitos de la pared, el fantasma que vive en el cuarto de mi novia viéndonos inconforme, mi cuñada con sus ataques de pánico, la brochita que se me resbalaba... mi novia rellenando obsesivamente los hoyitos de la pared... la perra mordisqueando los pedazos de pared... el fantasma indignado, mi novia rellenando compulsivamente los hoyitos de la pared... mi cuñada hablando con el fantasma... los hoyitos de la pared siendo rellenados por mi novia... el fantasma discutiendo con mi cuñada... los hoyitos de la pared burlándose de mi novia... el fantasma huyendo del acoso de mi cuñada... los hoyitos de la pared que no se rellenaban... mi novia... el fantasma escondiéndose de mi cuñada detrás de mi novia... los hoyitos de la pared que no se rellenaban!!!.

Es en situaciones como esas cuando uno comprende lo que probablemente es el infierno; me di cuenta de que el infierno es una interminable pared llena de hoyitos que nunca pueden rellenarse.

No se como, pero ahí como a las 2 de la mañana terminamos de aplicar la base blanca que cubriría toda la habitación. No sabíamos de los horrores que nos aguardaban. Entre ellos, en la madrugada llovió y las paredes se humedecieron... si... sin embargo, el principal problema no fue la humedad de las paredes, sino que toda la familia de mi mujer tenia ya una idea propia de que color debía ser el que habría de aplicarse sobre la base blanca. Con ello me refiero, a que hubo un periodo de mas o menos 2 o 3 horas, donde se discutió  acerca de las bondades del color lila, verde y gris; mientras eso ocurría yo pensaba en algo mas o menos así:






Si, se que me estoy viendo como una pésima novia, pero en mi defensa, quiero suponer que mi mujer también pensaba en otras cosas, como en la manera "polite" de decirles a todos que pintaría SU cuarto del color que se le diera la gana. Ganó el color que ella eligió. Y pintamos, oh si que pintamos.

El segundo día de pintura fue casi peor que el anterior, al menos para mi, porque todo musculo de mi cuerpo sin excepción dolía, cada vez que me movía, dolía, cada vez que respiraba... bueno no, pero fue doloroso. Las risas de mi mujer solo eran matizadas por su cada vez mas apremiante obsesión por rellenar hoyitos. Yo, si, llenaba los hoyitos, pero pss la ciatica ven? una que ya tiene cierta edad. El estrés se acumulaba, nos gritábamos de vez en cuando en consecuencia, pero también nos disculpábamos e intentábamos hablar de los hoyitos y de lo imposible que es rellenarlos todos. Así pasaron muchas horas en las cuales, las dos, como equipo completábamos la tarea.

Al final del extenuante día aprendí varias cosas, que por muy obsesa que sea una persona, tarde o temprano los pinches hoyitos terminarán por agotarte mentalmente y terminarás mandando todo a la chingada o, dejándolo en las manos de tu novia holgazana (que pal caso, viene siendo mas o menos lo mismo). Y que por muy haragana que sea una novia, el amor... siempre el amor, será el común denominador para mover a esa %!"#!#!#!!!! floja!.


Anden, vayan y pinten algo bonito para el amor de su vida.  Yo se que me lo agradecerán. 

2 razonamiento(s) logicos:

claudia elena dijo...

jajaja qué bien
amé al fantasma y al perro que come pintura y los hoyitos de la pared

claudia elena dijo...

...
recuerdos.
lore y yo pintamos esta sala

 

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